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Perjuicios del Tabaco

El humo del tabaco lleva multitud de sustancias adictivas y dañinas para nuestro organismo. El fumador adicto sufre una gran cantidad de problemas de salud.



En cambio el fumador pasivo sin fumar un cigarrillo, también inhala humo y sufre daños de salud. Los niños y bebes son los que sufren los problemas del tabaco por la gente que lo fuma a su alrededor.



El tabaco es una droga legal, pero su potencial adictivo es comparable al alcohol, la cocaína y la heroína, desde luego es la droga a la que más gente ha enganchado en el mundo.



Los efectos nocivos se producen en células sanguíneas e inflamatorias, dañando también pulmones y boca. El calor que se produce por la combustión del cigarrillo tendrá contacto directo con la mucosa bucal, provocando efectos nocivos sobre la misma, entre ellos, periodontitis y gingivitis.



Al tabaco se le atribuye también la falta de absorción de las vitaminas A, B y C. La acción del monóxido de carbono, el alquitrán y la nicotina aumenta el riesgo de cáncer pulmonar, de laringe, boca, esófago, vejiga, riñón, páncreas y cuello del útero.



Predispone a la bronquitis crónica, al enfisema y a la úlcera péptica. Es un factor de riesgo en el aneurisma de la aorta abdominal y es un factor que agrava la hipertensión arterial.



El tabaco induce efectos hemodinámicos agudos. Aumenta la frecuencia cardíaca, provoca vasoconstricción inadecuada, aumento de la tensión arterial y del consumo de oxígeno. Produce bronquitis crónica y catarros con gran facilidad en los fumadores. Acelera el envejecimiento de la piel y del cuerpo.



Ajeno a los fumadores directos, los estudios epidemiológicos demuestran un aumento de la incidencia del infarto de miocardio en los fumadores pasivos. Es un hecho que un fumador muchas veces sufre fuertes y molestas toses por las mañanas, además de que su capacidad para realizar cualquier ejercicio físico, será por norma general mucho menor que la de un no fumador.



La mayoría de las personas adultas enganchadas al hábito de fumar lo dejaría si pudiera, lo mejor sería no probarlo nunca, pero una vez que se fuma, es posible dejarlo , si la persona se plantea como una meta hacerlo.



Elaborado por: Ximena Ortíz

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